Carta del fundador
Ya cuando estudiaba en Augsburgo, una pregunta no me dejaba en paz: ¿por qué la protección debería ser un privilegio? Las grandes empresas tenían departamentos completos de TI. Familias, periodistas y pequeñas empresas quedaban fuera. Cuando la protección se vende como un producto premium, excluye precisamente a quienes más la necesitan.
No podía aceptarlo. Y nunca fue necesario. Así que empecé. Día y noche. Hasta que el primer producto estuvo listo.
Queríamos construir mucho más que ciberseguridad. Queríamos crear confianza. Porque la seguridad es más que tecnología. Está profundamente arraigada en nuestro ADN. Una necesidad básica.
Hoy, más de dos décadas después, más de 8 millones de personas en más de 100 países confían en nosotros. Personas. Empresas. Organismos gubernamentales de todo el mundo. Y aun así, la idea rectora sigue siendo la misma: la protección de primer nivel no debe excluir a nadie.
Precisamente por eso trabajamos en una visión que suena sencilla, pero que puede cambiar mucho: cada una de nuestras soluciones por 1 céntimo al día.
Imagina a mil millones de personas haciendo clic en “Proteger”. De pronto, el cibercrimen deja de ser rentable. No por las leyes. No por las sanciones. Por la economía. Cuantas más personas estén protegidas, menos rentables serán los ataques.
No es un eslogan. Es mi promesa.
Protectstar Inc.




